Historia #6: Florencia Gómez, artista visual

Después de entrevistar a cinco hobbistas, el propósito de Hobbialo comienza a quedar más claro. Pero no sólo para los entrevistados y para quienes se interesan por estas historias, sino también para nosotros. Sepan que nos enriquecemos enormemente al ir escuchando y conociendo a cada hobbista. Además, entre historia e historia, aprendemos a hacer un poco mejor nuestro trabajo.

En esta oportunidad, les voy a contar la historia de mi amiga, Florencia Gómez –de ahora en más Flor–. Recuerdo que fue a la primera persona que le conté sobre Hobbialo. Esto ocurrió en el balneario de mi pueblo, mientras ella intervenía con su arte a una pequeña “casita” de chapa. Al contarle la propuesta, su reacción no fue del todo la que yo esperaba. Si bien, creo que le parecía una buena iniciativa, y mientras me comentaba que estaba dispuesta a contar su historia, sus gestos me hacían saber que no era tan así. Con Flor, nos conocemos muy bien. Su frase “sos tremendo, Pato” tenía un dejo de “no sé si quiero contar mi historia”.

Flor con una de sus pinturas de fondo.

Luego de varios intentos fallidos y muchos “sos tremendo, Pato”, un día Flor me dice: –La verdad, me sorprendiste. Leí cada una de las historias y me parecen geniales, me gustan todas. En julio hacemos la mía. –Y fue así que Hobbialo tiene una nueva historia que contar.

Coordinar esta entrevista iba a ser una odisea. Desde que la conozco, Flor parece luchar contra el reloj. Sus días deberían contar con 10 horas extras. Esto lo sabía de antemano, por eso le pedí que ella me avise cuando tuviera un “clarito” y le anticipé que la entrevista no duraría más de 30 minutos.

Pero en una mañana lluviosa, suena mi celular y en la pantalla había un mensajito de Flor, diciendo:

–Hola, Pato. ¿Qué hacés? –Me saluda como siempre y continúa. –Voy a estar toda la mañana en casa. Si podés, avisame y te espero con el mate.

El mate se volvió un clásico de las entrevistas de hobbialo.

–Hola, Flor. ¿Cómo estás? –Rápidamente, le contesté. –¡Dale, genial! Paso a buscar unos bizcochos y voy cerca de las diez de la mañana. –Le escribí en otro mensaje, mientras me organizaba para tener todo listo cuanto antes.

–¡No! ¡No compres! Yo ya compré. Llegate cuando quieras ¡te espero! –Me avisó con un nuevo mensaje.

Minutos más tarde, me encuentro frente a su casa y apenas “toco” la puerta, Flor me invita a entrar. Con voz fuerte y clara, me dice:

–¡Pasá! Está abierto.

Efectivamente. Ella estaba sentada esperándome en una especie de barra –tipo desayunador– con mates, bizcochos, tortilla y facturas, entre otras masas. Nos saludamos y comenzamos a hablar. Nos pusimos al corriente, ya que hacía un tiempo que no nos veíamos. Y entre mates, degustaciones y algunas risas, comenzamos con la entrevista. Le dije que tenía las preguntas anotadas en mi cuaderno por las dudas, pero que por suerte, ya las había memorizado. Y así arrancamos:

–¿Cuál es tu hobbie?

Luego de preguntarle, dudé y antes de que me respondiera, le dije:

–¡Esperá, Flor! Arranqué mal. No era esa la pregunta. ¡Menos mal que te dije que me las sabía de memoria! Vamos a consultar con el cuaderno y arranquemos de nuevo, jaja.

Sección preguntas y respuestas

¿Quién es Florencia Gómez en este momento?

Alguien que se está descubriendo. Soy muy curiosa, me gusta mucho aprender. Estoy todo el tiempo viendo cosas nuevas, soy media “loca” en ese sentido. Mi mente funciona como la red social Pinterest, en donde creo “micro tableros” a medida que voy caminando. Capáz que miro una tapia y me digo: ¡qué lindo espacio para hacer un mural!
Constantemente, voy recolectando información visual; si veo cosas que me gustan, quedan agendadas en mi cabeza como una foto que después puede utilizarse para crear nuevas cosas. Mi cabeza no para de intervenir objetos con ideas creativas y lo hago sin darme cuenta. Mi mente vuela y me gusta ser así. Me doy cuenta de que estoy en un cambio permanente de mí misma. Me siento distinta. No soy ni la que fui ayer. Cada día voy cambiando, evolucionando. Cambia mi mente, mi forma de pensar, todo. Creo que es de artistas, somos así. Yo me considero una artista visual, necesito darle otro sentido a los objetos.

¿Cuál es tu hobby y cómo lo descubriste?

Es muy “loco”, ya que en mi vida hice de todo menos arte. Lo único artístico fué danza –porque mi mamá quería que fuera–, pero a mí no me gustaba. No me salía, ni lo disfrutaba. En el mismo lugar, también dictaban clases de teatro y sola, sin decirle a nadie, empecé teatro mientras mi mamá pensaba que iba a danza. Todo iba de maravillas, hasta que llegó la velada de danza en donde yo tenía que bailar. Me confeccionaron la ropa y todo, pero yo ¡no sabía bailar! ¡yo sabía actuar! jaja. 

Ya de grande, –después de haber terminado el secundario– comencé a cursar el Profesorado de Educación Física. De hecho, mi vocación en ese momento, estaba más ligada a los deportes. Pero, la verdad, sentía que no me “llenaba”.

Un día, una amiga me contó que iba a comenzar una carrera en Bellas Artes. A mí, me dió mucha curiosidad. Entonces, me anoté, así sin saber nada. ¡Jamás había dibujado! En un momento, un profesor comenzó a preguntar por qué nos habíamos anotado. Mientras los demás argumentaban, yo murmuraba –¡que no me toque a mí! ¡que no me toque a mí!–, porque sinceramente ¡no sabía qué decir! Sólo fuí y me anoté. ¡No tenía ni un pincel! jaja. Pero me apasionó. ¡Y me gustó tanto, que me volví “loca”! ¡Me encantó! No sólo la parte artística sino la cultural también. Tanto es así, que luego de recibirme, comencé la licenciatura. Con respecto a la parte cultural, hay muchas cosas que se pueden hacer. Tengo muchas ideas que, en algún momento, espero poder llevarlas a cabo.

¿Qué te motiva hacerlo?

Simplemente me hace bien y lo disfruto. Ver que mis amigos se sorprenden con mis obras y me dicen: Flor ¡qué maestra! ¡Esto yo, no lo podría hacer! Ese simple reconocimiento, es muy satisfactorio. Hacer algo para alguien y sentir que le gusta –y que a vos te hizo bien hacerlo–, es muy motivante. Lo que hace un artista –no importa quien–, en ese momento, cobra sentido. Las creaciones tienen sentimientos, trabajo y esfuerzo. Además, vienen cargadas de un montón de historias, a diferencia de algo que puede hacer una máquina. Lo que yo te puedo obsequiar, va con parte de mi historia. También me motiva pensar que si alguien te busca para que le hagas una obra, es por algo: hay una conexión invisible a los ojos.

¿Cuáles son tus sueños y objetivos?

Que el arte sea mi forma de vida. No vivir de eso pero sí que sea mi forma de vivir. El arte ya es parte de mí. Deseo que la vida me permita seguir imaginando. Seguir con ese “Pinterest” en mi mente y que jamás me falte el tiempo para ver algo e imaginarme cómo intervenir con mi arte. 

Sueño poder hacer arte toda mi vida. Me veo de grande pintando, haciendo cerámica o lo que sea. Me gustaría crecer profesionalmente, con afán de aprender. No creo en los títulos, pero sí en el deseo de aprender para mejorar.

¿Cuáles crees que son los mayores retos que tendrías, si quisieras vivir de esto?

Muchas veces da miedo. Creo que todo el tiempo estoy en ese “tire y afloje” de arriesgarme a dedicarme de lleno al arte. Estoy segura que, en algún momento, lo voy hacer. Ahora estoy cursando una carrera y sé que necesito una estabilidad económica distinta. Al terminar la tesis, sé que voy a tener más libertad y la verdad, es que no sé qué me deparará. Creo que, a partir de ese momento, voy a poder vivir de esto. Creo que no hay retos, los creamos nosotros mismos a los impedimentos. Dedicarte a lo que te gusta, ¡puede salir muy bien o muy bien! jaja.

¿Qué es el éxito?

No sé si creo en el éxito. Creo que para muchas personas puede significar poder; a otras, ser reconocidas. Si lo tuviera que definir, te lo definiría con una frase que escuché: “el éxito es cuando tus amigos al verte salen a saludarte”. Ser feliz; el éxito es un ratito, un instante. Terminar una obra, entregarla y sentir que a la otra persona le gusta, ése instante, es mi éxito.

¿Vale la pena hacer lo que te gusta?

Sí, totalmente. No imagino mi vida y mi futuro de otra forma que no sea haciendo arte. Yo, antes del arte, vivía buscando algo que me “llene” y el arte cambió mi vida. Mis objetivos, metas, proyectos personales y profesionales están ligados al arte. Así que sí, vale la pena, sin duda.

¿Algo que quieras agregar?

Sí. Que el apoyo es fundamental. Mi familia me apoyó siempre. Imaginate que convertí mi casa en un taller de arte. Me aguantaron en todas, me acompañaron y es fundamental. Creo que hay muchos artistas guardados, gente que no se anima a dar el salto.

Fin de la nota.

Sección despedida

Concluyendo con la entrevista –y antes de despedirnos–, Flor me cuenta que, haciendo un poco de memoria y atando cabos, se dió cuenta de que todo indicaba que ella sería una artista visual, y que no entendía por qué le había costado tanto descubrirse. Para argumentarlo, sacó un viejo cuaderno de cuando iba a la escuela primaria. Las hojas de este cuaderno, además del contenido escolar, tenían arte. Estaban intervenidas completamente de margen a margen con garabatos de múltiples colores. Flor, estaba expresando su amor por el arte. Sabía lo que le gustaba, había descubierto su pasión. Sin embargo, su maestra en una corrección, le sugirió dejar de colorear las hojas. Fue entonces, que desde ese momento, sus textos dejaron de tener vida para convertirse en monótonos y simples.

Calculo que fue en ese momento que dejó su pasión en pausa. Después de mostrarme su cuaderno, Flor me obsequió un llavero con las insignias que usa para autografiar sus obras. Me contó que desde pequeña firma así y que su firma personal también debería ser así. Al ver mi reloj y siendo cerca del mediodía, nos despedimos. ¡Les juro que me olvidé que esta visita se trataba de Hobbialo y los treinta minutos de entrevista, se convirtieron en una hora y media de visitar a mi amiga!

Conclusión

Como les conté, Flor lucha contra el tiempo. No le alcanzan las horas del día. Me gusta creer que lo hace tratando de recuperar el tiempo desde aquel día en que dejó en pausa su pasión. Le llevó años de cambios permanentes, de ser diferente a la de ayer para encontrarse y autoproclamarse como lo que en realidad siempre fué, toda una artista. Quienes la conocemos, al ver sus obras decimos, “es muy Flor” porque sus obras cargan todo el color y la vida que tenían aquellos cuadernos pintorescos de una niña que amaba colorear sus hojas. 

Esta historia, nos hace pensar en la importancia de incentivar, potenciar y apoyar los talentos y las pasiones de los niños. Si al final, somos lo que siempre fuimos, naufragando en un mar de influencias.

Selfie antes de despedirnos.

Sección networking

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Hobbialo es un espacio para destacar historias de personas que viven a través de su pasión. Buscamos conectar y motivar a las personas, mostrando un poco más el trabajo de los hacedores como una linda excusa para que todos hablen de sus pasiones.

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Eliana

    Felicidades patito! Me haces emocionar, me haces reir y disfruto de cada historia. Mas alla de que es por el cariño a la gente de mi pueblo, es por tus palabras. Gracias 🤗

  2. Luisina

    Qué lindo, Pato! Felicitaciones nuevamente, me encanta leer las entrevistas 👏👏

    Flor, Sabes que soy tu fan! Estoy tan feliz con mi cuadro 🥰😘 SOS lo más 🥳

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